El Dios que nos queda pequeño

30 December 2007

“Ustedes universalistas”, dijo J.M. Pullam acerca del año 1900, “están ilegalmente ocupando la palabra más grande del idioma. El mundo ya empieza a querer esa gran palabra, y ustedes universalistas deberían mejorar la propiedad, o marcharse”.

En aquel entonces, la gran tensión dentro del movimiento universalista era si el universalismo sería una fe cristiana, y hasta que punto. Al respeto Brainard Gibbons en 1949 se preguntó:

“¿Es el universalismo una confesión cristiana, o es algo más, una religión verdaderamente universal? Este asunto es el más vital que hemos enfrentado nunca, porque el cristianismo y este universalismo más grande son irreconciliables. Un decisión grave debe ser tomado, ¡y pronto! Si el universalismo no significa algo distinto y afirmativo, caerá hasta ser naderìa. Ni amado ni odiado, sólo ignorado”.

El universalismo cristiano, o el “universalismo más grande”. No podían coexistir.

Esta congregación eligió el universalismo cristiano; la mayoría de nuestras demás iglesias ecogieron varios tipos de esa “religión universal”.

No vengo para convencerlos de que adopten su formulario; no ha sido ampliamente exitoso, y más relevante, los cristianos tienen una necesaria testificación. Pero mientras nuestro mundo se vuelve cada vez más interconectado, es cada vez más difìcil quedar satisfecho con nuestra manera vieja de hablar de Dios. Nuestro Dios ya no cabe dentro de nuestro cristianismo antiguo.

Quiero recontar una historia de Richard Hurst, que él contó el mes pasado. Ninguno de ustedes estaban, así que no me siento culpable por apropriarme de él. Trata de un capellàn catòlico estadunidense en Japòn, durante la guerra en Corea, y su asistente.

“El sacerdote se da cuenta de que cómo de lejos ha venido del apartamento estrecho en el barrio de Brooklyn en el cual creció. Siente la grandeza del mundo y cómo hay tanto que conocer y explorar. Las posibilidades son animadoras y espantosas. ‘Cuando yo era niño, me ensañaron que la religiòn cristiana le hacìa una diferencìa fundamental al mundo’, dice el cura a su compañero. ‘Pero más de la mitad de la población del mundo está en este hemisfero. Ni siquiera saben qué es el cristianismo, y están contentos sin él.’”

Un Dios universal es más grande de lo que podemos concebir. Dios es siempre más profundo y más amplio que nosotros, no importa cómo de profundo o cómo de amplio nos hacemos. Dios debe ser así, si no, no sería Dios. Hoy en dia, más que nunca, está claro que esta idea de Dios la cual hemos compartido, en el lenguaje particular de la Biblia, y en las ideas occidentales (y bíblicos y occientales prejuicios), no es adecuada para expresar enteramente la experiencia humana de lo divino.

Esto no es decir que no hay verdad en la visión cristiana de Dios; hay muchìsima. El cristianismo, como todo, salvo el Eterno mimso, puede ser verdad, y puede ser completo, aunque debe ser insufficiente en sí, porque sólo Dios no tiene límites. El estado natural de todo es anhelar.

El reverendo John Beuhrens ha escrito que “Dios es una esfera inteligible que tiene su centro en todas partes, y su circumferencia en ninguna”. Si Dios es una esfera, y si estamos cada uno en su centro, pues profundidad es amplitud. No podemos ir más profundamente en Dios sin ir afuera hacia su amplitud. Como el espacio extraterrestre, Dios tiene ni arriba ni abajo ni izquierda ni derecha, sino sòlo afuera, afuera, más y aún más grande.

Yo creo que no podemos ser profundamente cristianos sin ser ampliamente religiosos, sin meter nuestro cristianismo en la verdad que existe en otras religiones, y en otras partes de nuestra existencia, que generalmente no se consideran como religiosas, pero lo deben ser, o el universalismo no merece su nombre.

Nuestra religión debe ser universalista en fuente y en aplicación. Debemos tomar ventaja de nuestra perspectiva expansiva en cada aspecto de la vida, no sólo para ser consistente, sino también porque las particularidades revelan a lo Universal, y lo Universal alimenta a las particularidades.

Nada es tan pequeño que no debemos intentar ponerlo en su contexto universal. ¿Qué lugar tiene tu desayuno en la vida religiosa? ¿Cómo te conectan tus pantalones a la Presencia Divina? ¿Cómo le afectará el color de tu pared a tu relación con el Cosmos? Estas parecen preguntas tontas—y lo son en algún sentido—pero así como el poema está compuesta por palabras, y el año se compone de días, la decisión de vivir significativamente se pinta por momentos innumerables de la gracia trascendente.

Hace como un año, yendo a casa de la escuala, yo estaba parado en el semáforo. Por casualidad me toqué el lóbulo.

Naturalmente exploramos el cuerpo desde muy niño. Me imagino un regocijo similar al decubrir que tenía dedos, o eyebrows. Pero no tengo memoria de esa novedad. Y seguramente en viente años había tocado antes el lóbulo. Sea cual sea su fuento, esto fue un toque inculcado con significado.

¿Una revelación grande? Quizás no. Pero como cualquier experiencia religiosa, fue una fuente, aunque sólo brevemente, de entendamento trascendente, por lo cual es una experiencia que vale cultivar.

Asì como cada experiencia nos ofrece este entendamento, cada tradición religiosa es una respuesta a las corrientes vivas de la Eternidad. Meremente existir les da legitimidad como fuentes de la divinidad, y que comparten algunas verdades, se le hace un poco más fácil a nuestras mentes humanas pueblerinas.

El dilema es qué hacer con las diferencias entre estas tradiciones. Podemos inventar un ecumenismo que les quite el filo y que encalaca sus colores más brillantes, pero esto nos deja insatisfechos. Sí hay diferencias entre religiones, no sólo las debidas a la cultura, sino también las de su ética y de su espiritualidad. Además, las diferencias no son pequeñas, a veces hay contradicciones directas. El encalacar fracasa porque estas diferencias nos ayudan a entender su fuente común.

Para un Dios infinito, es preciso la paradoja. No hay una manera única de ver y entender al Trascendente, así como no hay unicamenta una manera de ver y entender una flor. Hay muchísimos poemas que tratan de flores, pero no es necesario que algunos sean “falsos” para que otros sean “verdadosos”, aunque se contradigan a sì mismos, o entre sí. Los poemas no necesitan ninguna unidad excepto en aquella flor que describan.

Así Dios viene de todas direcciones a la vez, y es por eso que el universalismo y el cristianismo son no sólo reconciliables, sino mutuamente necesarios. Así como un poema señala a la flor, pero no la es, el cristianismo señala a Dios, pero no lo es. Un Dios que no le trascenda al cristianismo debe ser demasiado pequeño para ser el Dios cristiano. Es en Dios mismo, y no en las religiones que lo gesticulan a Él, que la unidad se encuentra.

“Cuando conozcas al Buda, mátalo.” El Budismo ensaña que la religión es el obstàculo final a la Iluminación. El dedo que señala a la luna, según el dicho Taoista, no es la luna. Si permitimos que nuestro amor al cristianismo nos impeda señalar al cielo, habremos desfigurado al cristianismo por hacerlo ídolo.

Como tantos dedos señalando a la luna, ideas religiosas pueden ser paradójicas, aun contrarias entre sí, pero todas son dirigidas al Dios, en el cual encuentran su unidad. Esta tensión no es dañosa. Al contrario, es una fuerza vital en nuestras vidas religiosas. La paradoja nos vigoriza, porque es un Poder paradójico que nos sostiene.

Michael Stewart, un miembro de la Iglesia Unitaria Universalista de Arlington, Virginia, ha escrito de las paradojas que lo mantienen:

“En este punto de mi propio viaje, me considero como místico, ateo, diosa-afirmante, rationalista, casado, bisexual marido y padre. ¿Hay unidad en my diversidad? Para mí, el Unitario Universalismo me da una zona de lo ‘no examinado, por amor y de propósito.’ Dentro de las paredes de mi iglesia y dentro del corazón mío unitario universalista, no tengo que justificar mis contrasentidos, como insiste el mundo exterior—or abandonar partes de mí—sino puedo celebrar mis paradojas internas y ganar fuerza de ellas.”

Profundizar nuestras paradojas nos lleva más hacia el alma verdadera de Dios. No es solamente permisible, sino necesario, examinar nuestras paradojas, ver que se contradigan, y amarlas de todos modos, porque ellas son los dedos que señalan a la luna.

No necesito escoger entre ser hermano y ser hijo, o entre ser amigo and ser amante. Lo soy todo. Tengo que andar por todos estos caminos a la vez, y permitir que cada cosa y cada experiencia me guíe al rincón de Dios que radica allì. ¿Somos universalistas, o cristianos, o budistas, o ateos, o poetas, o hermanos, o maridos, o amantes? El universalismo cree en no escoger, con tal que seamos honrados en amar, compremetidos al mejorarse, y abiertos a la verdad que hay in cada ser.

Andar tantos caminos puede parecer fácil, si ignoramos la carga tremenda de la libertad, pero en realidad es el trabajo más difìcil y más noble de los seres humanos. El universalismo no debe ser cómodo. Dios es grande, y nosotros somos pequeños, y el universalismo es la convicción de que para acercárnoslo a Dios debemos crecer nuestros espíritus para siempre.

Imitamos a Dios por andar tantos caminos, porque en realidad esto es lo que hace Dios: filtrarse por todas las grietas al mismo tiempo. Nos queda solamente percibirlo. La gran carga del creyente liberal es que la libertad nos priva de excusas. Tenemos la _libertad_ de escoger unicamente lo que nos haga còmodo, y no preocuparnos por el resto, pero nuestra llamada es negarse a escoger. Es insistir que Dios no está sólo en algunas partes, sino en todas, en cada persona, en cada experiencia, y en cada momento. Cuando no tenemos gobernadores, salvo nosotros mismos y Dios, el confort de fronteras nos abandona. No tenemos ninguna autoridad para protegernos de la luz tremenda de la Integridad.

Esto es el mensaje que comparten el cristianismo y el universalismo: la eliminación de todo obstáculo a una experiencia auténtica y amplia de la Divinidad. Yo creo, como creía John Murray, que “Jesucristo era el más gran universalista.” Como Cristo, el universalismo más amplio debe venir no para abolir, sino para cumplir.

Pues es hora de mejorar la propiedad, o marcharse. El envangelio cristiano exige movimiento, no más allá del cristianismo, sino hacia una renovación de él, por una fe màs amplia y universal. “Universalismo” es todavía “la palabra más grande del idioma.”

Que así sea, para siempre. Amén.

Advertisements

One Response to “El Dios que nos queda pequeño”

  1. Angel Says:

    Si, ya lo afirmamos antes en nuestro libro ‘ El Retorno del Almirante’, escrito en el ano 2006, en el cual puntualizamos sin duda alguna que :’Dios es una esfera de luz’ y al ir mas lejos enunciamos en la pagina 193 ‘El Teorema de Dios’.


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: